Tipos de parquets: ¿Los suelos de madera y los niños son compatibles?

Las características que poseen los suelos de madera frente a otros materiales hacen que sea la opción preferida de muchos: la temperatura, amortiguación de ruido y confort que obtenemos con los parquets es imposible de tener con otros tipos de suelo. No obstante, hay una duda recurrente a la hora de elegir los tipos de parquets: ¿los suelos de madera pueden convivir con niños?

Si bien hay gente que cree que no es compatible, sólo hay que saber qué comprar y las pautas de mantenimiento que se tienen que seguir. Actualmente hay muchos tipos de parquet en el mercado, por eso es importante saber las características y propiedades de cada suelo para poder escoger la opción más adecuada.

Los más pequeños de casa suelen jugar en el suelo de su habitación o en el comedor, pero suelos como de gres o baldosas son fríos y muy duros. Por eso, la alternativa perfecta para ganar confort es un suelo de madera, porque no hay suelo que cuide mejor de los niños que un parquet.

Por qué elegir un suelo de madera y no uno sintético

La madera es uno de los materiales más agradables de pisar, ya que, como hemos dicho, aporta esa calidez, confortabilidad y elegancia que los suelos sintéticos suelen imitar pero que no pueden conseguir. Por eso, instalar un suelo de madera en una casa con niños será todo un acierto.

Mientras que los suelos laminados o vinílicos son resistentes, no aportan nada al tacto. Además, a diferencia del parquet, si se rayan o sufren daños, no se pueden restaurar sino que tendremos que comprar otro nuevo. Por lo tanto, tienen una durabilidad mucho menor que los suelos de madera.

Un parquet aislará el frío o el calor y hará que los pequeños de la casa puedan jugar tranquilamente sobre ellos. Además, actualmente existe una amplia oferta de maderas de distintos colores, diseños y formatos para escoger el suelo que mejor se adapte a tu hogar y ambiente que desees.

La dureza de la madera, un factor a tener en cuenta

 Hay maderas con mayor y menor dureza, la diferencia esencial entre maderas duras y blandas radica en la densidad que aporta el tipo de crecimiento de los árboles. Las blanda corresponden a árboles que se desarrollan más rápidamente y que cuentan con una densidad menor que las maderas duras. Estas últimas proceden de especies de crecimiento lento, caracterizadas por tener una estructura más compacta.

En el grupo de maderas blandas encontramos el pino, abeto, caoba o chopo, mientras que en las duras tenemos el ipo, maple, jatoba, merbau o wengé. También existe una categoría de maderas de dureza intermedia, es el caso de la teca, el nogal, haya, roble, abedul o cerezo.  

Por lo tanto, para instalar un suelo de madera natural en una vivienda en la que hay niños, es recomendable decantarse por un tipo de madera dura o semidura ya que ofrecerá una mayor resistencia a los golpes y a la caída de objetos.

La porosidad de la madera y el barniz

En una casa con niños pequeños es inevitable que se derramen líquidos y que penetren en el suelo. Para evitarlo, el secreto está en la porosidad de la madera y el barniz que la recubre. Actualmente, los barnices empleados en pavimentos de madera proporcionan una alta resistencia química y física sin contener ni registrar niveles de toxicidad que puedan dañar la salud.  

Además, actualmente se está apostando cada vez más por los barnices ecológicos, que no contienen sustancias químicas perjudiciales para el medio ambiente. Esta creciente conciencia de protección medioambiental y el uso de materiales sostenibles lo están convirtiendo en una opción cada vez más demandada.

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