parquet de madera

La historia del parquet de madera; orígenes e industrialización

Aunque actualmente su uso se ha popularizado y se encuentra en todo tipo de ambientes, la historia del parquet de madera es muy antigua. Su formato ha variado con el transcurso del tiempo, así como su forma de instalación y materiales de construcción.

Para comprender sus diseños actuales, tenemos que saber sus orígenes, quiénes fueron los primeros artesanos del parquet y por qué ahora utilizamos este material en nuestras viviendas, lugares de trabajo y espacios de ocio. 

El parquet de madera en la antigüedad 

Los primeros indicios de utilización de madera como pavimento se sitúan aproximadamente en el año 3000 A.C en los navíos construidos por pueblos egipcios y griegos. Estas civilizaciones desarrollaron técnicas de entablado entre cuyas juntas aplicaban una mezcla de estopa y betún para mejorar la estanqueidad. 

En estos inicios, el uso de suelos de madera estaba destinado fundamentalmente a la protección contra la humedad y el frío, por lo que su aplicación no era decorativa, sino estructural. 

En Rouen, ciudad del noroeste de Francia, se han encontrado entablados de madera que datan el S.II y se han descubierto numerosas instalaciones de entablados de madera de roble, nogal o chopo anteriores al S. XIV. 

Los primeros parquets

Los parquets eran utilizados como espacios elevados reservados a la alta jerarquía como un método de distinción. A comienzos del S. XVII ya se empezó a utilizar la palabra parquet como sinónimo de pavimiento de madera con las características y propiedades que conocemos actualmente. 

Fue durante el Renacimiento francés cuando, cansados del alto mantenimiento y frialdad de los suelos de granito y mármol, se comenzaron a reemplazar los suelos de los palacios con la madera que provenía de países nórdicos y de Centroeuropa. 

Estos primeros parquets tenían diseños inspirados en losetas que imitaban el mármol italiano, con lamas colocadas en diagonal o formas paralelas a los muros. Los diseños eran de gran complejidad y se han mantenido como obras de arte. Es el caso del Chantilly, Aremberg o Versailles. De estos parquets se aprovechada el buen comportamiento térmico y acústico, así como sus excelentes cualidades decorativas. 

De la artesanía a la moda

Durante los S.XVII-XVIII se incorpora la marquetería y, con ella, el refinamiento del parquet. De hecho, a partir de finales del siglo XVIII, el parquet de madera ya es considerado como una auténtica moda y empieza a ser demandado no sólo por la clase alta, sino también gente con cierto estatus. 

A la variedad de especies ya usadas se incorporaron otros materiales como el nácar, marfil cuelo y metales. El formato y diseño también variaron, se acortaron las lamas y se emplearon diseños sencillos utilizados hasta la actualidad, como por ejemplo el parquet a la Inglesa con junta libre o regular, la espiga y sus variantes, o la “Punta Hungría”. Además, los diseños en losetas o paneles pasaron a ser lineales simples instaladas in situ mediante pequeños cortes o cajeados. 

La creciente popularización de los suelos de madera entre la clase media-alta, acompañada de una creciente demanda, obligó a simplificar la instalación de los suelos de madera para que fuera un proceso más rápido y simple y se pudiera colocar en las casas de la burguesía. 

La industrialización, un nuevo cambio en el sector 

Pese a esta popularización de principios del S.XX, el parquet de madera todavía era considerado un revestimiento noble. Sin embargo, la industrialización revolucionó por completo su fabricación, creando una nueva forma de fabricar parquet. 

El nuevo proceso de fabricación trajo consigo una revolución del sector, con nuevos oficios. De ahí se originaron los soleristas, enrastreladores o lijadores, y, por supuesto, los propios parquetistas, conocidos hasta entonces como entarimadores. 

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